La Legión XVII en la Herejía: fuego, fe y traición organizada
Word Bearers The Horus Heresy no representa una traición impulsiva ni un error táctico. Es la decisión premeditada de entregar toda una legión al Caos. Guiados por Lorgar Aurelian, los portadores de la palabra son el brazo religioso de los traidores, y su guerra es espiritual, no solo militar.
A diferencia de otras legiones, aquí no hay matices. Si entran en batalla, es para imponer una verdad. La suya.
Un estilo de juego directo y brutal
Esta facción se define por su capacidad para generar presión desde el turno uno. No buscan equilibrar fases ni responder con precisión: proponen el ritmo y lo imponen con convicción. Su fuerza está en las auras, las invocaciones y el impacto constante.
Muchas de sus reglas activan efectos incluso al morir. Algunas escuadras ganan odio, otras manipulan liderazgo enemigo. Pero todas comparten una característica: están ahí para avanzar. Y para no ceder terreno.
El uso de demonios es opcional, pero frecuente. Con las reglas de Daemons of the Ruinstorm puedes incluir unidades disformes que representan rituales o posesiones, sin romper la coherencia visual ni las mecánicas oficiales.
Miniaturas disponibles en esta gama
Dentro de la colección encontrarás:
- Escuadras de línea con iconografía de la XVII Legión
- Unidades de asalto compatibles con listas de combate cuerpo a cuerpo
- Personajes especiales como Erebus, Lorgar y Kor Phaeron
- Vehículos de apoyo como el Spartan o el Sicaran
Todos los kits incluidos están adaptados a la segunda edición del reglamento de Warhammer The Horus Heresy.
También puedes reforzar esta fuerza con otras legiones traidoras como los Night Lords, World Eaters o Alpha Legion, formando alianzas temáticas.
Estética visual y construcción de ejército
La identidad visual de los Word Bearers es reconocible desde cualquier vitrina: rojo intenso, detalles dorados, pergaminos y símbolos de condenación. Las miniaturas tienen un peso narrativo incluso sin ser pintadas con técnicas avanzadas.
La gama encaja con pinturas como Mephiston Red, Carroburg Crimson, Brass Scorpion y Agrax Earthshade. Cada miniatura se presta a conversiones y personalizaciones sin romper el perfil visual general.
Incluso en mesa, su diseño comunica agresividad. No buscan ser sutiles. Buscan ser inevitables.
Recomendación real de uso
Esta es una facción pensada para jugadores que prefieren jugar a empujar. El control viene por saturación, no por precisión quirúrgica. Las partidas con Word Bearers rara vez se resuelven en los últimos turnos. Su impacto llega antes.
Funcionan especialmente bien en:
- Campañas narrativas (Istvaan V, Calth, los mundos de la disformidad)
- Listas cruzadas con demonios y tropas aliadas traidoras
- Vitrinas temáticas centradas en narrativa de corrupción o fe rota
Todos los kits aquí disponibles son válidos para eventos organizados, partidas casuales o campañas internas. También son fácilmente escalables a 2000 o 3000 puntos sin perder cohesión.
Resumen realista
Word Bearers The Horus Heresy no es una facción flexible. Tiene un estilo claro, directo y narrativamente potente. Si eliges esta legión, estás eligiendo avanzar. Y arrastrar contigo todo lo que no se aparte.
SigueLa fe como arma: los Word Bearers antes y durante la Herejía
Antes de la traición, la XVII Legión fue castigada por aquello que la definía: su devoción. A diferencia de otras fuerzas Astartes, los Word Bearers necesitaban creer en algo superior. Esa necesidad acabó convirtiéndose en fanatismo. Y el fanatismo, en herejía.
Guiados por Lorgar, abrazaron el culto al Caos no como una desviación, sino como una verdad. Fueron los primeros en caer, y también los primeros en entender lo que estaban haciendo. Su objetivo no era solo ganar una guerra. Era transformar la galaxia desde sus cimientos.
Un enfoque militar centrado en la agresión sostenida
Los Word Bearers no destacan por su precisión ni por su potencia de disparo a largo alcance. Su punto fuerte está en la presión que ejercen turno tras turno. Son una legión diseñada para avanzar, para cerrar distancias y para bloquear opciones al enemigo.
Gran parte de su poder reside en sus reglas de odio, bonos al combate cuerpo a cuerpo y efectos persistentes. Algunas unidades generan penalizadores al liderazgo. Otras simplemente resisten más de lo que deberían. Pero todas contribuyen a lo mismo: mantener la ofensiva.
Lo importante no es si la escuadra sobrevive. Es cuánto daño ha hecho antes de caer.
Unidades clave que definen el carácter de la legión
Las escuadras de línea forman el núcleo de cualquier lista Word Bearers. No por su capacidad individual, sino por cómo escalan sus beneficios cuando se combinan con personajes, reliquias o efectos de área.
Los Gal Vorbak son uno de los ejemplos más representativos. Se trata de marines poseídos, con fuerza brutal y reglas especiales que les permiten atacar más veces o resistir heridas graves. Visualmente impactantes y mecánicamente potentes, son una pieza central en cualquier lista orientada al asalto.
Las Escuadras de Asalto con acceso a iconografía de la legión permiten formar listas rápidas, orientadas a saturar objetivos secundarios o desgastar por volumen. Funcionan bien en partidas a 2000 puntos si se combinan con personajes agresivos.
Personajes como Erebus o Kor Phaeron no son simplemente añadidos narrativos. Sus reglas permiten modificar el comportamiento de otras unidades, alterar fases concretas de la partida o facilitar invocaciones.
Y si lo que buscas es una pieza de peso, Lorgar Aurelian en su versión ascendida puede competir con cualquier primarca rival. Su aura de manipulación, sus poderes psíquicos y su perfil general lo convierten en una opción válida tanto en listas narrativas como en partidas competitivas.
Opciones de invocación y listas híbridas
Una de las diferencias clave de los Word Bearers respecto a otras legiones traidoras es su capacidad real de introducir demonios en la lista. Gracias al acceso a Daemons of the Ruinstorm, es posible invocar unidades disformes directamente al campo de batalla, siempre que se estructure bien el uso de personajes y puntos de entrada.
Esta opción no es obligatoria, pero aporta una capa extra de presión. Mientras el enemigo se centra en frenar a los Astartes, puede encontrarse con refuerzos disformes a sus espaldas. Bien jugado, el doble frente desequilibra partidas.
Muchos jugadores combinan Gal Vorbak, Erebus y al menos una escuadra de demonios como trío base para listas a 2000 puntos. No es una estrategia sencilla, pero encaja con el espíritu de la legión.
Estilo de juego: avanzar sin retroceder
Si disfrutas del control de mapa, del daño progresivo y de listas que no piden permiso para presionar, esta legión tiene sentido. Su punto débil está en la falta de opciones defensivas reales. No son buenos reteniendo fuego pesado ni manteniendo posiciones bajo presión prolongada.
Pero si el plan es asaltar, combinar unidades con bonificaciones de liderazgo, y mantener al rival decidiendo entre opciones malas, entonces funcionan muy bien. La clave está en leer el ritmo de la partida y empujar cuando el rival aún no está listo para responder.
No requieren una curva de aprendizaje extrema, pero sí cierta claridad táctica. Cuanto más planifiques la sinergia entre unidades y personajes, mejor resultado vas a obtener.
Referencias visuales y de trasfondo
Los Word Bearers se identifican visualmente al instante. Sus estandartes, los textos grabados en la armadura, los tonos oscuros y la estética entre lo místico y lo brutal los sitúan muy lejos del resto de legiones leales o traidoras.
Su presencia en campañas como Istvaan V o Calth los convierte en una de las facciones más relevantes para partidas temáticas. También puedes extender sus listas en campañas mixtas con aliados como los Alpha Legion o los Emperor’s Children.
Si estás buscando una fuerza que combine narrativa, reglas funcionales y un perfil visual agresivo, esta legión responde a todos esos criterios sin esfuerzo.
Cómo juegan los Word Bearers: turnos sin pausa, decisiones sin margen
Esta legión está diseñada para no dar respiro. Su mecánica no gira en torno a aguantar ni a medir precisión. Se basa en presión, presencia y amenaza constante. Cada fase puede aportar algo al avance de la partida si se estructura bien el ejército.
Fase a fase: qué esperar y qué forzar
Movimiento
Los Word Bearers no suelen jugar estáticos. Se benefician más del desplazamiento constante y del contacto temprano con el rival. Escuadras de asalto, Gal Vorbak y personajes con bonificaciones en aura deben colocarse de forma que siempre haya unidades en rango de amenaza.
Disparo
No es su punto fuerte. Aunque puedes incluir unidades de soporte con armamento pesado, su eficacia real está en crear presión, no en intercambiar fuego a larga distancia. El disparo se utiliza para debilitar antes del asalto, no como herramienta principal.
Asalto
Aquí es donde brillan. Muchas unidades ganan reglas como odio, ataques extra o efectos al morir. Si el enemigo no puede eliminar a toda la escuadra, es probable que reciba daño residual, liderazgo reducido o desventajas posicionales.
Reacciones
La segunda edición del reglamento permite reacciones en fases clave. Esta legión aprovecha bien las reacciones ofensivas. Si el rival no calcula bien su movimiento, puede ser castigado antes de resolver sus propias acciones.
Listas optimizadas por puntos
1000 puntos — Asalto narrativo con impacto inmediato
- 10 Tactical Marines con Vexilla y mejoras
- 5 Gal Vorbak
- 1 Centurión con hacha demoníaca
- 1 Rapier con armas de artillería
Esta configuración permite ocupar objetivos, presionar flancos y probar mecánicas de disformidad. Ideal para campañas introductorias o partidas de Zona Mortalis.
2000 puntos — Núcleo de campaña con doble amenaza
- 20 Marines tácticos en dos escuadras
- 10 Gal Vorbak
- Erebus o Praetor personalizado
- Support Squad con volkite
- 1 Spartan Tank
Equilibrio entre movilidad, pegada y resistencia. El Spartan permite transportar unidades clave al frente sin pérdida de eficacia. Erebus potencia el rendimiento global.
3000 puntos — Lista para eventos largos y control progresivo
- 30 Marines tácticos en tres escuadras
- 15 Gal Vorbak divididos
- Lorgar Aurelian
- Kor Phaeron como apoyo secundario
- 2 Contemptor Dreadnoughts
- 1 unidad de demonios aliados
Aquí el objetivo ya no es solo ganar. Es dominar el ritmo de la partida desde el turno uno. El rival tiene que responder desde el principio o la partida se le va en los primeros turnos.
Sinergias que funcionan
El punto fuerte de los Word Bearers no está en la fuerza de sus unidades por separado, sino en cómo se combinan. Algunas de las sinergias más efectivas incluyen:
- Gal Vorbak + personaje con bonificaciones: transforma una unidad potente en una amenaza real, sobre todo si carga desde cobertura o apoyo psíquico.
- Erebus + escuadras de línea: permite mantener efectos de área activos y facilita invocaciones controladas.
- Lorgar + demonios aliados: desbloquea listas mixtas de alto impacto narrativo y presencia en varios planos de batalla.
También funcionan bien en coaliciones temáticas. Las combinaciones con los Night Lords para presión psicológica, o con los World Eaters para asalto total, son frecuentes en campañas narrativas.
Consejo de juego real
No te obsesiones con optimizar cada punto.
Esta legión responde mejor cuando entiendes su curva: colapsa al rival en los tres primeros turnos, o la partida se complica. Las listas deben tener un núcleo claro, herramientas para forzar errores y una salida de daño antes del turno tres.
No es una legión para quien busca controlar pasivamente. Pero en manos activas, da resultados.
Dónde rinden de verdad los Word Bearers
Esta legión tiene un carácter muy definido. No es una fuerza versátil. Funciona especialmente bien en partidas donde pueda tomar la iniciativa desde el primer turno y no tenga que responder a fuego sostenido desde el fondo del tablero.
En formatos como Zona Mortalis, donde los espacios son cerrados y el contacto es inevitable, sacan ventaja rápidamente. En ese entorno, su estilo agresivo y la resistencia de unidades como los Gal Vorbak marca la diferencia.
También destacan en campañas narrativas. Tienen una historia concreta, un papel claro en la herejía y acceso a personajes que alteran el tono de la partida. Representar la traición en Calth o los ritos de Istvaan con esta legión tiene sentido táctico y temático.
En torneos, dependen del emparejamiento. Contra listas que no pueden responder al asalto temprano, son duros de frenar. Pero si no se despliegan bien o si fallan la sincronización entre unidades, pueden quedar expuestos.
Una estructura de compra que tiene sentido
El error más común al empezar con Word Bearers es querer incluir todo desde el principio. No hace falta. Su rendimiento no depende del volumen, sino de combinar bien pocas piezas.
Si empiezas desde cero:
- 1 caja de 20 Tactical Marines MKIV o MKVI
- 1 personaje como Erebus o un Praetor genérico
- 5 Gal Vorbak
- 1 Rapier o Contemptor Dreadnought
Con eso puedes jugar partidas a 1000 puntos y empezar a entender cómo responde la legión.
Para escalar a 2000 puntos:
- +10 Tactical Support (con plasma o volkite)
- +1 vehículo de transporte (Spartan, Rhino o Sicaran)
- +1 personaje adicional (como un Centurión de asalto)
Y si tu objetivo es llegar a listas grandes o campañas, puedes incluir a Lorgar Aurelian, alguna unidad de demonios de apoyo, o un par de escuadras más para rotación táctica.
Un ejército que impone sin depender del tamaño
Visualmente, esta es una legión que llama la atención aunque no tenga un despliegue masivo. Una escuadra bien pintada con estandartes, pergaminos y detalles en dorado ya comunica lo que es. No necesita muchos vehículos para parecer amenazante. Su identidad es clara.
Y eso se nota tanto en vitrina como en mesa. Incluso en campañas con otras fuerzas traidoras, los Word Bearers no se diluyen. Marcan un estilo propio. Cada miniatura se convierte en una pieza narrativa, aunque juegues competitivo.
Preguntas frecuentes sobre Word Bearers The Horus Heresy
Q: ¿Cómo jugar Word Bearers a 1000 puntos sin perder impacto?
En partidas pequeñas, esta legión no puede permitirse listas lentas ni mal estructuradas. A 1000 puntos, hay que centrarse en tres cosas:
- Presencia desde el turno 1: al menos una unidad con movilidad o amenaza directa, como los Gal Vorbak.
- Personaje funcional: un Centurión o Erebus si quieres invocar. No gastes puntos en personajes caros si no vas a aprovechar sus reglas.
- Apoyo mínimo: una unidad de disparo o un Rapier para controlar el espacio.
Si montas la lista alrededor de una unidad clave (como 5 Gal Vorbak), puedes condicionar la partida sin sobreextenderte. Lo importante es no jugar pasivo: Word Bearers necesita avanzar.
Q: ¿Gal Vorbak o Terminators para núcleo de asalto?
Ambas opciones son válidas, pero no cumplen el mismo rol. Los Gal Vorbak pegan más duro, son más rápidos y tienen reglas que causan impacto psicológico: posesión, visual agresivo, ataques adicionales. Pero también son menos resistentes frente a disparos concentrados.
Los Terminators aguantan más, pero requieren apoyo. Funcionan mejor si tienes un personaje dentro que potencie salvaciones o daño sostenido.
Si tu estilo es presionar sin pensar en bajas, Gal Vorbak. Si prefieres algo más equilibrado, los Terminators funcionan bien en partidas más largas.
Q: ¿Vale la pena jugar a Lorgar si no usas demonios?
Depende de cómo estructures la lista. Lorgar no necesita demonios para aportar valor. Su perfil psíquico y sus reglas de aura mejoran cualquier unidad cercana, incluso sin jugar con la disformidad activamente.
Eso sí, hay que construir la lista en torno a él. Si va solo, es una pieza cara. Si lo usas como núcleo con Gal Vorbak o unidades de línea potentes, puede cambiar el curso de la partida. Si tu lista se basa en asalto puro sin sinergias, hay opciones más eficientes.
Q: ¿Qué ventajas reales tienen los Word Bearers frente a World Eaters o Night Lords?
Los World Eaters son asalto puro. Pueden ganar en el primer turno si todo sale bien, pero tienen menos herramientas tácticas. Los Night Lords juegan con moral, miedo y despliegues en zonas oscuras, pero son más frágiles.
Los Word Bearers están entre ambos. No pegan tan fuerte como los World Eaters, pero tienen más capacidad de reacción. No son tan móviles como los Night Lords, pero aguantan más. Además, pueden jugar con demonios, liderazgo y efectos secundarios en mesa, lo que los hace más complejos pero también más versátiles.
Si quieres una legión con identidad ofensiva, pero con algo más que "pegar y morir", los Word Bearers ofrecen ese equilibrio.
Q: ¿Qué escuadras son imprescindibles para construir una lista escalable?
Si estás empezando y quieres montar una fuerza que funcione a 1000, 2000 y 3000 puntos, estas son las piezas que deberías tener:
- 10–20 Tactical Marines: ocupan objetivos, activan reglas de sinergia y escalan bien en listas grandes.
- Gal Vorbak: uno de los mejores núcleos de presión para partidas cortas y medias. Funcionan en todos los formatos.
- 1 personaje con presencia: Erebus o un Praetor bien equipado. Mejor si tiene interacciones con liderazgo o invocaciones.
- 1 unidad de apoyo: puede ser un Rapier, un Contemptor o incluso un vehículo como el Sicaran. Algo que castigue sin exponerse.
Con estas unidades puedes jugar desde escaramuzas narrativas hasta eventos organizados sin perder cohesión ni cambiar el estilo general de la lista.